HISTORIA DE LA CIUDAD DE HERMOSILLO


HISTORIA DE LA CIUDAD DE HERMOSILLO

RESUMEN FINAL

En esta reseña histórica de la Ciudad de Hermosillo que abarca dos siglos (1700-1900), hemos tratado de señalar los aspectos más importantes que contribuyeron al inicio y desarrollo de nuestra capital sonorense; por la cantidad de hechos que se han descrito, y con el ánimo de dar un resumen global para entender rápidamente su evolución histórica, pasamos a continuación a describir la siguiente cronología de acontecimientos:

1700: El Alférez Juan Bautista de Escalante de la Compañía Volante de Sonora y el Padre Gilg, acompañados de un destacamento militar, llegan a un punto denominado “Pitiquín de Pimas Cocomacaques” (con el nombre autóctono de “Pitiahaquím”), cumpliendo una misión encomendada por el Alcalde Mayor de Sonora en este tiempo, señor Domingo Gironza Petris de Cruzat, de someter al orden a los sublevados indios Pimas y Seris. A su llegada el día 18 de mayo de 1700 provenientes de Cucurpe, en dicho punto establecen la primera comunidad oficialmente reconocida en esta región por los españoles bajo el nombre de “Santísima Trinidad del Pitiquín”. Desgraciadamente no hay evidencias contundentes acerca del sitio exacto donde estaba dicho villorio, ya que los planos de la época sitúan el punto a la margen izquierda del Río Sonora y a la margen derecha del Arroyo “Llano Blanco”. Parece ser que algún lugar cercano al poblado de la “Mesa del Seri” podría ser el lugar que cumpla con la antigua descripción de la cartografía Jesuítica.

1706 y 1718: La comunidad “Santísima Trinidad del Pitic” estaba conformada por indígenas que no llegaron a establecerse por completo, pues los constantes ataques de Seris provocaban serias deserciones. El General Antonio Becerra Nieto, militar de la Compañía Presidial de Janos, intentó poblar este sitio de nueva cuenta en los años de 1706 y 1718 con pocos resultados satisfactorios.

1741: La pelea entre indios y españoles estaba lejos de terminar. En 1741 Juan Ignacio Usacamea (Muni) y Bernardo Felipe Bacoritimea organizaron una sublevación pero el entonces gobernador Agustín de Vildósola manda apresar a los cabecillas y 14 seguidores más ordenando que se les cortaran sus cabelleras y las expusieron en público. La nación Yaqui se rindió finalmente. Debido a estas constantes incursiones de los militares españoles desde el norte hacia el sur y el Oeste para sofocar las rebeliones de Pimas, Seris y Yaquis, el padre José Javier Molina de Tecoripa recomienda a Vildósola la ubicación de un Presidio Militar en un punto estratégico, proponiendo la Santísima Trinidad del Pitic. Vildósola, como Gobernador de las Provincias de Sonora solicita lo anterior al Virrey el Duque de la Conquista Don Pedro de Castro y Figueroa quien otorgó su consentimiento el 22 de Junio de 1741. El Presidio fue construido en el extremo sureste del Cerro de la Cruz ubicado a la margen izquierda del Río Sonora bajo el nombre de Real Presidio de San Pedro de la Conquista del Pitic. Sigue leyendo

Súper puente del Morelos en Hermosillo.


Puente en hermosillo que costo miles de millones de pesos…para agilizar el trafico, precisamente en esa vía. Resulta que antes de subir el puente y al bajarlo tiene semáforos… ahora díganme …que agilidad da eso… Ninguna!!! aquí la prueba:

Que tan ridículo es estar haciendo fila sobre un puente diseñado para evitar eso…esperando que un semáforo cambie a verde?

FAIL!

HERMOSILLO OCULTO…..


Hay dos versiones que explican el uso de una red de túneles de 20 kilómetros  De extensión que permanecen bajo la mancha urbana del centro de

Hermosillo. La primera hipótesis dice que fueron túneles empleados durante la persecución religiosa de finales de 1930, en la Guerra Cristera que cimbró al país durante ocho años, según investigaciones del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática realizadas durante los últimos 30 años.

La segunda establece que fueron construidos en el período de Reforma (1857, aproximadamente), durante la persecución religiosa que realizó el gobierno del presidente Benito Juárez.

Presuntamente, los católicos se resguardaron en ellos de los ataques del gobierno perseguidor, como en el primer caso.

Esos túneles de dos metros de ancho por uno y medio de alto, embovedados con ladrillo y mezcla, atraviesan el centro de la ciudad y en los últimos años han aparecido durante las excavaciones para erigir nuevos edificios.

Historia enterrada

La historia no precisa la causa por la cual el entonces gobernador intendente de Sonora y Sinaloa, Pedro Corbalán, financió en 1770, de su riqueza personal, la construcción de estos canales para uso agrícola, industrial y doméstico, que entonces se encontraban a cielo abierto. El Hermosillo de aquél entonces tenía menos de cinco mil

Habitantes. Era una población como la mayoría, asentada al lado de un río para consolidar su auge, en este caso del río Sonora.

La actividad económica giraba en torno a la agricultura y la ganadería. Era común que las familias sembraran hortalizas y frutales en sus casas, construidas con amplios patios.

De acuerdo con las investigaciones, el agua era distribuida por gravedad. En la parte alta del río era colocado un tapón, el cual abría según las necesidades de suministro.

Corbalán denominó a estas obras hidráulicas “Acequias del Chanate”, “Acequias del Común y “Acequias del Alto”. Hubo un período en que Hermosillo se le denominó en este siglo “La nueva Venecia” por los canales que la atravesaban.

El agua que llegaba hasta los hogares servía para el riego agrícola y para consumo común, pues mediante las filtraciones naturales se hacía potable. Casi 100 años después, en 1840, José de Caballero y Luis D. Orozco, firmaron dentro del Bando de Policía y Buen Gobierno la pena de cárcel para toda aquella persona que se sorprendiera bañándose o arrojando basura o animales muertos que contaminaran el agua de las acequias.

En 1934, el gobernador Plutarco Elías Calles ordenó que se cancelaran las acequias por considerarlas contaminantes y originarias de enfermedades infecciosas. 11 años después sería construida la presa Abelardo L. Rodríguez y las acequias caerían en Desuso paulatinamente.

Vestigios de acequias

Según el mapa de la ciudad de Hermosillo de 1918, las acequias llegan a la ciudad mediante dos canales ligados directamente con el río Sonora, atravesando el entonces puente Colorado.